Ir al contenido principal

Análisis no exhaustivo de la conciencia

Conciencia, con c, de estar consiente y no consciencia con sc, relacionado con algo moral como "la voz de la consciencia". Lo que voy a intentar aquí es aclarar lo que significa conciencia para mí, a qué me refiero cuando digo que "algo tiene conciencia". En recientes discusiones, en espacios de diverso índole, me he encontrado con el problema de la conciencia, es uno de esos conceptos que todos dan por sentado, pero que a la hora de indagar por él nos vemos frente a un aprieto para definirlo con claridad. 

La conciencia normalmente la asocio con el cerebro.  Pero no un cerebro aislado, sino un cerebro como el órgano que recibe y trasmite señales de un sistema nervioso que se extiende por todo el cuerpo. Así mismo, la conciencia la vínculo con "estar al tanto de algo", "dar cuenta" de lo que ocurre en mi entorno:

- Usted saltó a la piscina en ropa interior, diciendo que se estaba bautizando...

- Estaba muy ebrio, no era consiente de lo que hacía.

Ahora bien, no solo estar al tanto del entorno, sino también de cómo me encuentro en dicho entorno. Pero vamos despacio para explicar este último punto: para mí, hablar de conciencia implica reconocer una diferenciación del "dar cuenta" y "aquello de lo que se da cuenta".  "Dar cuenta" es notar algo, ser capaz de identificar que algo está o algo cambió.

- Oiga usted ayer no me saludó en la Universidad

- ¡Uy! ¡Qué vergüenza con usted!, ayer no llevaba las gafas y a lo mejor no me di cuenta que usted andaba por ahí.

Ser consiente de algo, es dar cuenta de ese algo. Hay una diferencia entre la capacidad de dar cuenta y aquello de lo que se da cuenta. Aquí ya empieza a oler que después de algunas conexiones lógicas terminaré relacionando esta diferenciación con cierta dicotomía sujeto-mundo, donde atribuyo conciencia al sujeto y al mundo aquello de lo que este es consiente. Pero calma amigo lector, que no pretendo por lo pronto conducir el flujo de mis elucubraciones por allá.  "Aquello de lo que se da cuenta" no necesariamente es algo externo, en tanto también damos cuenta de nuestro cuerpo "interior" - aquel oculto bajo la piel - cuando lo sentimos - o a usted amigo lector nunca le ha dolido el estómago-. Tampoco hago la asociación psíquico - lo que da cuenta - y físico- sobre lo que se da cuenta.  

- ¿Por qué esa cara parce? 

- Me acabo de dar cuenta que quedé de llamar a mi mamá y no lo hice.

 Tengo que hacer una claridad, hasta ahora el dar cuenta lo he dicho como sinónimo de "darse cuenta" pero están lejos de ser lo mismo. Una roca cae de un acantilado y se rompe por la mitad cuando cae al suelo. ¿La roca "da cuenta" de la caída? Sí... quedó partida en dos.... ¿La roca "se dio cuenta" de la caída?... Bueno... Yo diría que no y creo que varios estarían de acuerdo conmigo. ¿Dónde radica la diferencia? Cuando digo "dar cuenta" estoy atribuyendo cierta consecuencia causal, que permite volver hacia atrás. La roca partida en dos es un registro de la caída. Una persona caminó justo donde la roca cayó y "se dio cuenta" de que esta cayó porque estaba partida en dos. 

Teniendo esto en consideración, es necesario aclarar que no es simplemente una diferencia "dar cuenta" y "aquello de lo que se da cuenta", sino es un "dar-se cuenta" y "aquello de lo que se da cuenta": esta capacidad no flota por el universo, sino que es de algo o alguien. Algo o alguien... cerrado... definido... particular. VOY DESPACIO. El "se" del dar-se no lo asocio necesariamente a un sí, a una conciencia, a un yo... Sino a algo particular. Algo que de una u otra manera pueda decirse como "uno". Ese uno puede ser un sistema, un organismo, una máquina... Una comunidad. Algo que puede particularizarse, diferenciarse de lo demás. Particular lo entiendo más como un sistema que como un individuo.  

Me estoy enloqueciendo. No todo "algo" tiene la capacidad de dar-se cuenta, es decir, de identificar cambios "internos" - dentro del sistema - o de identificar otras particularidades ajenas a ella. Una silla a lo mejor no puede dar-se cuanta de que alguien se sentó encima de ella, pero una báscula quizás sí... No es que la báscula tenga conciencia, sino que está diseñada para identificar esos cambios, ese encuentro con lo otro. Un perro nota cuando llega su dueño, una célula procariota nota cuando debe permitir entrar el alimento al interior del sistema, un computador nota que se está quedando sin batería. Este notar, no necesariamente es algo cognitivo. 

Habiendo aclarado a qué me refiero con particularidad y en qué sentido hablo de dar-se cuenta, ahora sí vale la pena volver a el asunto de la conciencia. La conciencia es la capacidad de dar-se cuenta del dar-se cuenta. Dicho de otro modo: la conciencia se presenta en aquel particular que se da cuenta de su propia capacidad de dar-se cuenta. Es decir es al mismo tiempo un "dar-se cuenta" y "aquello de lo que se da cuenta"; reconoce un particular-ajeno en él mismo.  A ese algo, que defino con esa capacidad reflexiva, es aquello que se determino "un sí". Ese sí, reconocido por mi mismo, lo suelo llamar "yo".

¿Solo los humanos tienen conciencia?

No planeo responder está pregunta en esta entrada, pero dejo pistas para un examen posterior. Un ser vivo/máquina tendría para mí conciencia si tiene la capacidad de dar-se cuenta del dar-se cuenta. Tener conciencia no es aquí equivalente a estar vivo, o por lo menos la segunda no es condición de la primera. La pregunta que surge para el futuro es ... ¿Que es para cada caso particular ese dar-se cuenta? No se puede decir que el darse cuenta de la máquina, es el mismo del humano y el mismo de los demás seres vivos. 

Una bacteria no se da cuenta igual que un perro. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Declaración de intenciones

Usted me gusta. Así de "usted", porque tutearla mientras escribo estás palabras me aterra. El usted me ayuda a dejar cierta distancia entre los dos. Solo con esa distancia soy capaz de hablar sin tapujos.  Usted me gusta, me gusta cómo sonríe, me gusta cómo habla, me gusta que desborde tanta alegría que me apabulle, me gusta sentir sus brazos alrededor de mis hombros, me gustan sus ojos expresivos, me gusta que haga ruidos exagerados cuando bosteza. Me gusta su honestidad, me gusta que en su mirada no se ve un ápice de maldad. No sé si usted se considere a sí misma bondadosa, pero sus fibras se exceden en bondad.  Todo se resume en palabras muy simples: usted es una linda persona. Todo lo que soy me dice que es seguro ser desde la emoción con usted, todo lo que soy me dice que es despropósito esperar más tiempo para ponerle un nombre a la categoría que engloba este compartir que venimos construyendo.  Usted quiere y yo quiero.  Sin embargo, es importante que sepa que...

Análisis escueto del tiempo (y crítica escueta al cientificismo)

Ejercicio filosófico de aquellos que no tienen alcance práctico inmediato, pero se hace por simple placer. ¿Qué es el tiempo? Cambio la pregunta para ser humilde y modesto epistemológicamente... ¿Qué entiendo yo por tiempo?  Transcurrir y persistir Hay un factor determinante que considero que está estrechamente ligado al tiempo: el cambio. Hablo de tiempo única y exclusivamente si puedo dar cuenta de que algo "pasó" o se modificó. Pero tengo que ir más despacio. ¿Cuando se habla de cambio? Cuando puedo diferenciar una cosa de otra.  Suponga que está sentado en su habitación en la noche, las cortinas cerradas, las luces encendidas, no se escucha un solo ruido afuera. Usted está despierto viendo las cosas de su cuarto. En principio pareciera que nada se mueve, que todo está estático... En teoría nada cambia. Pero usted puede dar cuenta de un "antes" y un "después", la percepción consciente es como un río que se mueve constante,  usted no siente que esté dete...

Declaración ontológica del querer y no querer. Parte 3 - Lo otro

****** ¡Ah! entrada extraña, se escribió en momentos muy diferentes, osciló por aquí, osciló por allá...  Casi que no se publica... ****** Ya hablé del yo en la parte uno, del sentido de la vida en la parte dos... Falta un tema para terminar está trilogía de entradas: "lo otro". La primera entrada tenía un corte más filosófico y la segunda más personal, esta tercera tiene un poco de ambas. Hablar del otro necesariamente entra en tensión con el yo, el límite entre yo y tú suele ser difuso en ocasiones, pero jamás será lo suficiente para decir que son lo mismo.  Otra vez yo Para empezar necesito retomar la noción del "yo" que conceptualicé en la primera parte:    " Yo" es todo aquello que mantenga cierta forma, que persista cierto tiempo, y que se sienta como "mío" (...) En esa ficción de límite subjetivo, le llamamos "yo" a lo que tiene, de cierta manera, cierta consistencia: a eso que se mueve como un cuerpo gaseoso, en una amalgama, fl...