Hay una sombra que tengo por dentro. Es una sombra que tiene garras y colmillos, las tiene para protegerme, pero cada vez que las muestra me rasga las entrañas. Se despliega cuando me siento pequeño, aparece cuando me siento incapaz: "si no te sientes suficiente, vamos a hacer insuficiente a los demás". Habla pestes, encuentra grietas y fallos en los demás, lanzo veneno para reducir a mis adversarios, no para dañarlos, para igualarlos, el gusano que critica a la mariposa por no arrastrarse con habilidad. "La mariposa vuela porque no puede arrastrarse". El problema es que el veneno corroe mientras sale del cuerpo. La sombra me captura, me vuelve fiera, me vuelve miedo, me vuelve rabia. No tiene mala intención, pero destruye más de lo que construye. La sombra acciona desde lo que no tengo o no soy, para ver lo que no tienen o no son los demás. Pero soy tanto que la sombra no ve: si la sombra supiera todo lo que tiene que opacar en mí, para opacar a los demás a lo me...
Digo puras mentiras y las paso por verdades... O digo puras verdades y las paso por mentiras... Depende, como todo en esta vida, del ojo que lo mire.