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De noche

De noche se pone difícil, de noche es que la emoción se reviste de ansiedad. 

De noche la paciencia se anula y los miedos se liberan cuales leones hambrientos. 

De noche la memoria corporal rememora los dolores del pasado y muerde las tripas y el esternón. 

De noche los malos pensamientos se hacen mal viajes, los pensamientos intrusivos se vuelven posibilidades latentes, y el malestar se hace espeso, se vuelve náuseas. 

De noche la sombra del abandono se trepa por las paredes, saca sus colmillos y amenaza silenciosa desde el techo, vigilante, incisiva. La vista fija al corazón, para destriparlo. 

De noche se pone difícil, extrañar no es extrañar, es negociar con la idea de la eterna soledad. 

De noche el niño que habita adentro se siente en peligro, y el adulto que lo recubre no es capaz de protegerlo, está paralizado, resignado a dejar que le corten el cuello. 

De noche la angustia de ayer conspira con la de hoy, para cerrar la garganta, aprisionar los pulmones, rasgar los tejidos del diafragma.

De noche se pone difícil, se vuelve insoportable, la cabeza no halla consuelo y el pecho grita capturado.

De noche se pone difícil...

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