La apatía es una de las tantas armas capitalistas. Inventaron la noción de individuo, la convirtieron en un hecho irrefutable y la arraigaron tan metida, tan adentro de las viceras, que nos creímos el cuento de que mirar al ombligo es un derecho, un deber ciudadano.
La apatía es confundir el privilegio con la libre competencia.
Hoy se subieron al Transmilenio dos venezolanos, con el hambre, la humillación y el desespero grafiteados en el rostro. "Llegamos hoy y otros venezolanos nos robaron los zapatos" dijeron, mientras las medias roidas y gastadas servían como evidencia..."llevamos 12 días caminando, tenemos hambre y ganas de dormir bajo techo". Mientras decían esto, una muchacha con audífonos, que no despegó nunca la mirada del celular, responde con un acto simple y miserable: sube el volumen de la música.
No le bastó con ignorar olímpicamente al ser humano que tenía enfrente (porque uno de ellos estaba justo, justito delante de ella, siendo testigo de primera mano de su crudo desprecio), sino que no titubeó un segundo en demostrarle que le fastidiaba. "Estás interrumpiendo mi atenta escucha de Feid con tus cuentos de veneco". Si, que nadie te obliga a dar monedas, pero que escuchar es gratis, que ver a los ojos no enriquece ni empobrece a nadie, que es bonito saludar y ser saludado. ¿No? Qué bonito es saludar y ser saludado, qué bonito es dejar de ser ruido de fondo, que bonito es ser persona y no decoración del transporte público. ¿De verdad estamos tan mal, que un "buenas tardes" es privilegio de clase? ¿De verdad estamos tan mal... Qué Feid no puede esperar 5 minutos?
El capitalino es desconfiado por naturaleza... y tiene razón para serlo... Pero...de verdad... ¿Estamos tan mal, que hacer contacto visual con alguien que pide ayuda es una situación de riesgo? O... ¿Será que estos pelados que no tienen zapatos y su cara dice a metros "dolor", son estafadores? "Uno quiere ayudar, pero tienen cara de corruptos" dijo el otro día una señora cuando el conductor del SITP obligó a un joven a bajarse del bus porque nadie le ayudó con un pasaje. ¿Será que estamos tan mal que preferimos creer que toda solicitud de ayuda viene de la boca de un timador? "No compres a vendedores ambulantes ni des dinero" dicen los carteles "informativos" de Transmilenio... Me perdí en qué parte dicen, "ignora su condición de humano".
Ojalá la canción de Feid hubiera estado fabulosa...
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